Valoración de CICAE en los resultados de PISA 2025

Madrid, 10 de septiembre de 2026 – Desde CICAE recibimos con enorme preocupación los resultados de PISA 2025. Frente a los 451 puntos obtenidos por España en lectura, los 457 en matemáticas y los 477 en ciencias, los alumnos de los 18 colegios de CICAE evaluados en 2023 alcanzaron, respectivamente, 521, 525 y 517 puntos. Estamos hablando de diferencias de 70 puntos en lectura, 68 en matemáticas y 40 en ciencias, equivalentes a más de dos cursos escolares de promedio.

Es importante señalar que la ventaja de los centros de CICAE se mantiene incluso después de aplicar la corrección del índice socioeconómico y cultural. El contexto familiar influye en el rendimiento y debe tenerse en cuenta, pero no explica por sí solo estos resultados. Hay también proyectos educativos, prácticas docentes y decisiones organizativas que están funcionando y de las que podemos aprender.

En CICAE apostamos decididamente por las evaluaciones externas, especialmente cuando son internacionales y competenciales. PISA no se limita a comprobar si los alumnos han memorizado los contenidos propios de un determinado currículo, sistema educativo o comunidad autónoma, sino que analiza cómo son capaces de aplicar lo aprendido para resolver problemas y desenvolverse en su futuro personal y profesional.

La principal utilidad de estas pruebas no está en elaborar clasificaciones, sino en la información que proporcionan a cada colegio. Los informes de PISA para Centros Educativos han permitido a nuestros centros detectar fortalezas y áreas de mejora, poner en marcha proyectos concretos y comprobar posteriormente su eficacia. Evaluar no es señalar ni buscar culpables: es disponer de evidencias para mejorar.

Otro dato que merece un análisis específico es el de la Comunidad de Madrid, que en PISA 2025 encabeza los resultados españoles en matemáticas y ciencias y ocupa la segunda posición en lectura. Madrid obtiene 469 puntos en lectura, 477 en matemáticas y 495 en ciencias, por encima de las medias de España, la OCDE y la Unión Europea.

En esta comunidad existe, además, una presencia especialmente relevante de centros de titularidad privada, tanto concertados como completamente privados e independientes. Sería muy interesante disponer de los resultados desagregados por redes y analizar hasta qué punto la autonomía de los centros, la estabilidad de sus equipos y el desarrollo de proyectos educativos propios están contribuyendo a ese mejor rendimiento.

No afirmamos que esta relación esté demostrada ni que la titularidad explique por sí sola los resultados. Para obtener conclusiones rigurosas sería imprescindible comparar centros equivalentes y aplicar siempre la corrección del índice socioeconómico y cultural. Reconocemos con absoluta claridad que el contexto familiar influye en el rendimiento, pero consideramos igualmente necesario estudiar el valor añadido que pueden aportar la autonomía, la continuidad de los proyectos y determinadas prácticas educativas.

Esta cultura de evaluación contrasta con lo que sucede en muchas ocasiones con las políticas educativas. Las sucesivas leyes y reformas no se están evaluando con el rigor, la continuidad y el tiempo necesarios para saber qué funciona y qué debe corregirse. La inestabilidad legislativa genera confusión, dificulta la consolidación de los proyectos educativos y resta autonomía a los centros.

También creemos necesario introducir claridad en el debate sobre las pantallas. No se puede equiparar el uso del teléfono móvil durante el ocio y en el entorno familiar con el empleo pedagógico, planificado y acompañado de la tecnología en el colegio. El uso intensivo del móvil fuera del aula está teniendo un impacto muy negativo sobre la atención, la lectura profunda, el descanso y la capacidad de concentración de niños y adolescentes. Es ahí donde debemos situar buena parte del foco.

En los colegios, en cambio, las pantallas tienen generalmente un uso mucho más limitado, supervisado y vinculado a objetivos educativos concretos. El reto no consiste en rechazar toda tecnología, sino en evitar que sustituya la lectura, la escritura, el razonamiento y el esfuerzo intelectual.

Los resultados de PISA deben llevarnos a una reflexión profunda, pero también a actuar. Necesitamos evaluar mejor las políticas educativas, dar estabilidad y autonomía a los centros, recuperar la lectura y la atención sostenida y utilizar la tecnología con criterio pedagógico. La experiencia de los colegios de CICAE demuestra que la evaluación externa, cuando se convierte en decisiones y proyectos de mejora, puede producir resultados.

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