CICAE apoya la decisión del Gobierno de la Comunidad de Madrid de ampliar las oportunidades de los alumnos que, según criterios de renta, puedan acceder a becas de bachillerato para cursar esta etapa no obligatoria en el colegio de su elección, teniendo en cuenta las opciones educativas que mejor se ajusten a sus necesidades. Bachillerato es una etapa muy especializada, el inicio a la continuación de los estudios en la Universidad o en la Formación Profesional. Afortunadamente, en la Comunidad de Madrid existe una oferta de Bachillerato amplia y con estas ayudas se abre el abanico de posibilidades de elección del estudiante.

Aunque se pueda debatir acerca del límite de renta marcado, el reparto de estas ayudas comenzará por quienes menos tienen, de menos a más, como en cualquier beca. Los alumnos más beneficiados serán aquellos que, por las rentas de sus familias, tienen serias dificultades para realizar bachillerato en un colegio privado o concertado, aunque fuera la opción más adecuada a sus necesidades académicas.

Nos resulta cuanto menos incoherente que representantes de la escuela concertada critiquen de forma exacerbada estas ayudas, cuando son sus familias las más beneficiadas y las que verán facilitado el acceso a estos colegios o su continuidad en ellos. Según los datos que manejamos, menos del 20 % de familias han podido solicitar la beca para acudir a nuestros colegios, por lo que resulta evidente que el principal destinatario será el alumnado de los centros concertados.

Para CICAE las ayudas directas a las familias por criterio de renta son más equitativas que el concierto, pues estos colegios están subvencionados con independencia de si sus familias tienen recursos altos o bajos. A esto se añade el modelo tan extendido en la comunidad autónoma, que limita el acceso de las personas con recursos más bajos a estos centros. Los colegios concertados madrileños cobran a las familias cuotas por enseñanza en las etapas obligatorias, que ascienden de media más de 1.500 euros anuales.

Este hecho, como venimos años denunciando, es discriminatorio y está fuera de la legalidad, pues la educación ha de ser gratuita en colegios sostenidos con fondos públicos. Extender el concierto a bachillerato, como demandan, serviría para continuar con esta doble vía de financiación, la de la administración que cubre todos los gastos y la que se exige como copago a las familias. Por el contrario, esta medida pone el dinero a disposición de la familia y no en la del titular del colegio. Estas ayudas no se conceden a los centros educativos, sino a las familias.

Estas becas bachillerato ya existían en años anteriores, pero desde hace dos años solo podían acceder alumnos de colegios concertados. Sorprende que durante este tiempo las escuelas concertadas no fueran tan críticas como lo son ahora. Confiamos que logren entender que una sana competencia en una etapa tan privada en sus colegios como en los privados beneficia a las familias, que tendrán una ayuda para elegir la mejor educación para sus hijos, que es lo único verdaderamente importante.